
Estos accesorios decorativos deben transmitir pasión por los viajes, recordemos que los bohemios son personas con mucho mundo, para ello no hay nada mejor que comprar objetos exóticos como farolillos de papel, mesas bajas o alfombras orientales, entre otros. Este tipo de objetos, al ser en muchas ocasiones usados, puedes encontrarlos en tiendas de segunda mano.
Las telas que se emplean suelen ser pesadas (terciopelo, panas gordas...) aunque la influencia más notoria es el patchwork que entremezcla diferentes colores y estampados en una sola pieza.
El mezclar no quiere decir decorar de forma caótica, ya que el estilo bohemio busca la armonía entre sus diferentes componentes. Un buen truco para lograrlo es usar los cojines y los tejidos para dar equilibrio a los muebles.
Como en todos los estilos decorativos, no podemos olvidarnos de la luz que es la que da ambiente a las estancias. En este caso no busques lámparas ultramodernas, decántate por modelos mucho más sencillos como los apliques, los plafones o las lámparas de pie. Eso sí, intenta que la iluminación no sea demasiado intensa o calurosa, sino más bien tenue. Los farolillos, por ejemplo, están muy asociados con el espíritu bohemio y, además, podemos encontrar multitud de ellos en el mercado.
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