
El pop-art empleaba imágenes de la cultura popular tomadas de los medios de comunicación, los cómics... Con las que intentaban relevarse ante la cultura elitista, filosofía que fue nexo de unión con los partidarios del estilo Kitsch. De ahí que en este estilo decorativo siempre se usen las imágenes inspiradas en el pop-art como la Marilyn de Andy Warhol.
La intención era llamar la atención y para ello se usaban los colores fuertes, eléctricos y estridentes como el verde manzana, el rosa chicle, los fucsias, lilas, violetas, azules o rojos... Tonos que se empleaban para crear sofás o muebles chillones.
La baquelita merece una mención especial, ya que es uno de los materiales más característicos del estilo Kitsch, ya que se empleó en multitud de objetos como los teléfonos o las lámparas de la época.
Debemos subrayar que, si bien no existe una regla escrita a la hora de decorar con este estilo, sí que usan en abundancia las formas curvas y una gran variedad de materiales que deben ir mezclados sin sentido por toda la estancia.
A la hora de tapizar los muebles, además de colores muy llamativos, se utilizan estampados muy diferentes entre sí que crean un fuerte contraste. Los estampados pueden ser de imitación a piel de animal, estilos retro o florales.
En cuanto a los objetos decorativos, están muy presentes las lámparas de lava, los edredones y cojines con pelos o los teléfonos de baquelita. También se emplean figuras religiosas, amuletos como el gato de la suerte chino, esculturas o flores artificiales.
En cuanto a los muebles, suelen ser muy estrafalarios, con ornamentos de procedencias muy distintas e incluso con influencias culturales diversas.
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Cuadro realizado con latas de Kas |